Wednesday, July 29, 2009

LA PARABOLA DE LOS TALENTOS



LA PARABOLA DE LOS TALENTOS
Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.

Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo:
Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.
Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.

Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Llegándose también el que había recibido un talento dijo:

Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.

Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

COMENTARIO

Esta parábola nos enseña a desarrollar nuestras cualidades físicas y espirituales, denominadas Talentos. Somos responsables del acrecentamiento de estos talentos, para beneficio nuestro, de nuestras familias, de nuestros prójimos , etc.

El acrecentamiento de los talentos va acorde con la construcción de nuestro templo espiritual, cada vez que pulimos nuestra piedra bruta, nos encontramos en mejores condiciones para servir mejor a nuestros prójimos, hasta llegar a la perfección espiritual y material.

Esta parábola se centra en el servidor “precavido”, del que cumple la Ley escrupulosamente, del servidor que tiene aversión al riesgo, de aquél que teniendo dinero no lo arriesga en una inversión y, lo que es más, lo esconde en la tierra. Es de una persona cobarde y medrosa, de un siervo inútil e incapaz de destacar en algo.

La relación Dios-Israel es análogo a decir Señor-Siervo. Al que se condena en esta parábola es al siervo inútil, al que se cree seguro porque cumple escrupulosamente la Ley; y, que seguramente dice: “Ya nada anhelo, ya soy feliz, que el Rey del cielo ya mora en mi”. Es decir, estamos frente al fariseo, a la higuera infructuosa, al que por su temor al riesgo ha convertido el capital en estéril, que no beneficia al pueblo sencillo porque ha enterrado sus talentos o cumple la ley escrupulosamente y, por tanto, no deja que Dios perciba los intereses de su Divino Capital.

Esta parábola invita al creyente a que salga de su enclaustramiento que no le hace bien a la reproducción de sus talentos y que no tenga temor a lo extraño y desconocido, a las posibilidades de que invirtiendo uno mismo sus talentos pueda obtener una rentabilidad de 100%, que cuando encarga a un tercero el uso de sus talentos, donde los beneficios son menores. Aquel que tiene y lo arriesga moderadamente obtendrá más que aquel que no lo arriesga y que puede perderlo todo.

Por eso, es que el siervo es castigado por su cobardía, tuvo miedo de fracasar y no hizo nada como algo tan sencillo, de última instancia, como entregar a los banqueros el dinero para ganarse un interés. Pudo haber tomado esta última decisión, como un riesgo moderado; pero, no hizo ni lo uno ni lo otro. Por eso, el Señor, castiga a ese siervo inútil y escrupuloso cumplidor de la Ley ordenando echadlo a las tinieblas de afuera.

De otro lado, los siervos que no enterraron sus talentos, que no tuvieron aversión al riesgo, entregaron a ese pueblo sencillo 100 % más del divino capital que Dios les había dado. La recompensa de esos siervos buenos es la felicidad por haber reproducido los talentos de acuerdo a su capacidad. Ya que la inactividad y el desperdicio del talento, por el siervo malo y holgazán, origina la cólera de Dios. En esta parte, la parábola pone en contraposición el trabajo y la creatividad con la holgazanería. Dios espera que nosotros reproduzcamos los talentos que él nos dio, que busquemos una ganancia espiritual y material de los dones que nos ha dado la divina providencia.

CONCLUSION

Hay que hacer uso de los talentos materiales y espirituales que Dios nos ha dado. Desarrollemos nuestras potencialidades físicas e intelectuales y sirvamos a nuestros prójimos con los beneficios que nos traen el trabajo y creatividad.

Mg. Sc. Faustino Beraún Barrantes
Abogado y Economista
Doctorando en Filosofía

7 comments:

Ver0k@ said...

Interesante su publicación y me agrada la manera cómo enfoca los temas y los presenta, concuerdo con ud. en lo que se refiere a arriesgar ("El que nada arriesga nada vale, el que nada tiene, nada es"). Debemos ser lo suficiente capaces y valientes para enfrentarnos a situaciones desconocidas, pero siempre con un objetivo.Acepto también que lo poco que tenemos, lo debemos aprovechar y multiplicar en favor de nosotros mismos y de la Sociedad. Lo que no me queda muy claro y se lo cuestiono es: Aun a la persona que no siembra, ni hace el menor esfuerzo, lo debemos hacer por él?, ¿es acasoque Ud, justifica, que la mayoría trabaje en función de otros que no aportan en ello?, ¿está contribuyendo al actual sistema?

LAW AND ECONOMY said...

Es muy interesante vuestra pregunta. Hay un principio que se aplica en las sociedades desarrolladas: "el que no trabaja no come", es algo así, como "echarlo a las tinieblas".
Definitivamente, la persona que no siembra no tiene derecho a los beneficios de la cosecha.
Gracias por su comentario

sebastian andres said...

"parábola":narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral;no crean que son salvos porque invierten en bancos y ganen mucho dinero.
Los talentos iniciales de cada trabajador corresponden a la magnitud de la fe que poseen, mientras que los talentos ganados corresponden a las obras que agradan a Dios(no es limpiar la casa o trabajar bien en la empresa, sino la obra que va directamente a los necesitados que claman por ayuda).
Cabe recordar el capitulo 2 completo de Santiago "hechos y no palabras", que es lo que hizo el ultimo criado que solo se queda con la fé como dice nuestro amigo Faustino.

Con respecto a "el que no trabaja no come", es algo así, como "echarlo a las tinieblas" corresponde a la religión capitalista y no a la enseñada en la Biblia. Desde el Antiguo Testamento se enseña a reservar parte de las cosechas para que se alimenten de ella los mendigos y gente desposeida. Basta de relativismos en los temas religiosos: es prudente que la inspiración provenga del estudio de las Santas Escrituras y no de cómo llenar más el bolsillo propio.
Que Dios los bendiga ESPIRITUALMENTE

LAW AND ECONOMY said...

Sebastián Andrés:
Muachas gracias por vuestro comentario. De igual manera, que Dios lo siga enriqueciendo espiritualmente.

cynthia_sakurita said...

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
RODRIGUEZ GARCIA CYNTHIA
01-C
090379E
Eso es muy cierto. Dios nos da en vida muchas cualidades y claro tambien algunos defectos pero eso solo si nosotros nos damos cuenta de ello pues tambien nos da la potestad de corregirlo (al darnos el conocimiento)y aprendemos a ver nuestras cualidadades dones nos daremos cuenta que tenemos mucho mas bueno y aun mas si sabemos aprovecharlo podremos se como esos siervos que multiplicaron sus talentos. Debemos de fijarnos en lo que nosotros tenemos antes de estar envidiando a los demas pues con ello no ganamos nada solo el fracaso y la obstinidad de estar sin hacer nada esperando que la suerte caiga y sin buscarla.

En realidad me encanta este tio de párabola y la forma como lo interpreta.

KAREN ELENA said...

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
Karen Elena Barbeyto Toledo
Codigo: 094211A
Curso: DERECHO PRIVADO, PÚBLICO Y SOCIAL
Turno: 01C
En esta lectura nos hablan de los talentos de cada persona la cual debemso de cultivar día a día y no quedarnos en conformidad con lo que nos dan o mejor dicho con lo que ya tenemos pues el talento uno lo va desarrollando poco a poco pero con mucha voluntad por parte de cada uno.
El ser humano tiene la capacidad de poder desarrollar los talentos que desee, puesto que el talento no cae del cielo eso cada uno lo va formando con su esfuerzo y empeño que le ponga en cada actividad que realice ya que lo que cada uno gana es para uno mismo más no para los demás, el talento es individual y si uno se lo propone , puede lograrlo, sea cual sea el reto todo depende de uno...gracias.

Angelica said...

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
Angélica Atoche Morán
094203I – 01C – I Ciclo - FCC
Derecho Privado, Público y Social
Nadie logra nada si antes no actúa, como decir APRENDI sin antes ERRAR, como intentar correr sin antes caminar, puede ser que lo logre pero no tiene la base.
Debemos explotar lo que somos (claro que no permitiendo que el resto abuse de lo que somos) para conseguir un beneficio colectivo. Como se pretende ser alguien importante sin antes no correr el riesgo (el cual muchos de nosotros le “corremos”, le tememos), ser precavidos puede tener sus ventajas pero no siempre hemos de estar atados con una cadena de acero a una “débil estaca”, es obvio que por la misma condición (la de débil) es fácil romperla, pero quién lo ha de intentar si se mantiene con el miedo de traspasar su propia sombra; se ve sencillo y aunque no lo sea nada se pierde con intentarlo.
No pretendamos ser grandes hombres si la bizarría no aflora desde ya. A muchos precavidos ya se les conoce y muchos de ellos continúan atados a la estaca de su miedo, no supieron a que sabe el logro moderado pero si nos pueden contar a que supo un mundo de cuidados excesivos que mantuvieron con tal de no infringir las leyes.